Arthur Rowshan - Especialista en tabaquismo, experto en hipnosis clínica
Arthur Rowshan
Especialista en tabaquismo
experto en hipnosis clínica

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"Una Profunda Tristeza" | Terapia Estratégica
Un Caso Real de la Consulta Privada de Arthur Rowshan
 
Una Profunda Tristeza © JulianMay.co.uk - FotoliaUna mujer anciana aduce sufrir una profunda tristeza desde hace meses. Por eso acude a mí para terapia con su hija. Han intentado hacerla feliz de todas maneras. Le hacen recordar que todos los hijos son felices.

Le hablan de sus nietos recordándole todas las razones de estar feliz. Pero a pesar de toda la felicidad que le rodea, la mujer siente tristeza. Hago salir a la hija y pregunto a la madre sobre la tristeza y acerca de lo que hacía para superarla.

Me habla de su tristeza y de sus pensamientos de suicidio, que no atreve a contar a nadie.
 
 
Un experimento contra la tristeza
La mujer me explica que hace de todo para olvidar la tristeza pero no puede. No sabe explicar por qué se siente triste porque no encuentra razones para sentirse deprimida. Racionalmente sabe que tiene todo lo que puede desear una madre y abuela. Curiosamente esta realización le hace sentir culpable por no disfrutar de la felicidad que le rodea. Todo su entorno intenta ayudarla animándole a sentirse feliz.
 
Hago entrar a la hija y la felicito por todos sus esfuerzos para hacer feliz a su madre. Pero le digo que ha llegado la hora de hacer un experimento. Le digo a la hija que cuando quieres enseñar a andar en bici a alguien tienes que acompañarles sujetando la bicicleta para que no se caiga. Pero llega un día en el que hay que soltar la bici para que la persona pueda pedalear de forma independiente y aprender a mantener el equilibrio. ¿Qué pasaría si continuas sujetando la bici? La persona nunca aprende.

 
Ayuda para superar la depresión
"Cada vez que siente profunda tristeza, no debe rechazarla ni combatir
la depresión"
La hija coge mi mensaje al vuelo. Le explico que si quieren que la madre se sienta feliz de forma autónoma e independiente deberían dejar de interferir en su vida. Le pedí que comunicara a todos que evitaran hablar del tema y también que evitaran animar a la madre. Sencillamente durante una semana debían dejar que ella estuviera libre para hacer un ejercicio. “Si habláis del tema”, le advierto a la hija, “o si la animáis no la dejáis que realice el ejercicio correctamente.” Vuelvo a felicitarla por todo que ha hecho hasta ahora para ayudar a su madre y luego la hago salir.
 
A la madre le enseño un ejercicio de relajación muy sencillo. Debe practicarlo a diario. Cada vez que siente profunda tristeza, no debe rechazarla ni combatir la depresión. Le explico acerca de la sabiduría de la mente subconsciente que a veces nos quiere ayudar, avisar o enseñar algo. De modo que debe utilizar estos momentos de tristeza como oportunidades de crecimiento.
 

Le explico que cuando le vienen las sensaciones de tristeza puede imaginar
que se transforman en un color que dibuja o escribe algo.

 
Que puede visualizar cómo la sensación de tristeza se convierte en una nube o tinta de color y que debe dejarse llevar por estas imágenes. En vez de reprimir o parar el flujo de las sensaciones debe procurar intensificarlas.

 
"Mi profunda tristeza ha desaparecido"
Una semana después acude sola y me comenta que se siente mejor. “El mero hecho de que nadie intentó animarme”, me comenta, “o preguntarme cada dos por tres como me sentía me ayudó.” Me dice también que el ejercicio de visualización era curioso. Disfrutó al hacerse fluir con tintas de colores diferentes. Curiosamente estaba esperando la llegada de la tristeza pero en los últimos días la frecuencia había bajado.

"La felicité por su habilidad mental y le recordé que ahora disponía de
un poder nuevo"
La felicito por haber seguido mis instrucciones y comentamos el poder de la mente y la imaginación. Le digo que siga con el mismo ejercicio durante dos semanas más.  Me dijo que lo haría con mucho gusto y se despidió.
 
La tercera sesión vino sonriente. Me comentó que la profunda tristeza había desparecido. Se sentía feliz. Su hija se había quedado sorprendida por el cambio y le había dicho “Arthur te ha hipnotizado, y así has podido superar la ansiedad” Expliqué a la madre que obviamente mi terapia se basa en la sugestión pero ella misma fue artífice de este cambio.
 

 Yo sencillamente le había enseñado el camino.

 
Fue ella quien dio los pasos. Hablamos más del poder de la mente y de la vida. La felicité por su habilidad mental y le recordé que ahora disponía de un poder nuevo.
 
 
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