Arthur Rowshan - Especialista en tabaquismo, experto en hipnosis clínica
Arthur Rowshan
Especialista en tabaquismo
experto en hipnosis clínica

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Cómo evitar las temibles recaídas
 
Dejar de fumar evitar recaídas
 

Hasta ahora han acudido aproximadamente 5,000 fumadores a mis sesiones. Algunos habían luchado contra esta dependencia durante años y creían que nunca se liberarían del tabaco.

 

He visto cómo fumadores empedernidos han podido desengancharse del tabaco después de una sola sesión con mi método.

 

Entre ellos hay algunos que, a pesar de haber dejado de fumar sin ninguna molestia, después de un tiempo recaen y vuelven a fumar.

 

 

 

Categorías de ex fumadores

1) Los no-fumadores felices

Son aquellos que al poco tiempo de dejar de fumarse sienten como si nunca hubieran fumado y se despiden del tabaco de manera definitiva.

Cada vez que ven cualquier cosa relacionado con el tabaco se sienten aliviados por haberse liberado de la atadura del tabaco. Nunca sienten haber realizado un sacrificio ni sienten envidia de los fumadores, ni añoran los años en los que ellos mismos eran fumadores. Cada vez que alguien les recuerda de tabaco sonríen y piensan, “yo me he librado de esta atadura hace tiempo. Me alegro que soy no-fumador.”

Estas personas nunca temen una recaída porque han tomado una decisión firme de evitar el tabaco. No se prohíben el cigarro, porque ven el no fumar como una liberación. Por consiguiente no recaen. Nunca se le ocurre probar el tabaco, no por el temor a engancharse sino porque no quieren.

    

2) Los ex-fumadores felices

Son aquellos que dejan de fumar y empiezan a disfrutar la vida libre de humo. Han tomado la decisión firme a dejar de fumar y evitar el tabaco, pero se consideran ex-fumadores y en momentos de estrés piensan, “¿Que pasaría si fumara un cigarrillo? NO. No debería fumar porque me engancharé otra vez.” Su autocontrol les ayuda a alejarse del tabaco, pero el problema reside en que se hacen esta pregunta.

Como el filosofo Emmanuel Kant dijo, “los problemas no derivan de las respuestas que nos damos sino de las preguntas que nos hacemos”. Así que si te preguntas “¿me apetece fumar?” o “¿fumo o no?” estás construyendo tu propia trampa. Así que esta categoría corre el riesgo de recaer, aunque muchos evitan esta trampa.

3) Los ex-fumadores infelices

Son aquellos que dejan de fumar pero añoran el tabaco. Cada dos por tres piensan en fumar y envidian a los fumadores. Hacen la vida imposible a los demás porque se ponen irritables. Son los que te dicen, “llevo tres días aguantando”. Una persona que haya dejado de fumar debería haber cerrado el capitulo de tos, falta de respiración, mala circulación y el miedo a enfermedades.

 Pero los ex-fumadores infelices se consideran fumadores que no fuman; que están aguantando. Y mi pregunta es: “¿Hasta cuando vas a aguantar?” No ha de extrañar que esta categoría de personas sean aquéllas que sufren las recaídas.

 

Principales causas de la recaída

1) Los disgustos

Cualquier estado anímico negativo puede provocar una recaída en los ex-fumadores inciertos. La muerte de alguien cercano, estrés laboral o familiar puede desencadenar “ganas” de fumar. Algunos ex-fumadores caen en la trampa de volver a sus creencias antiguas respeto al tabaco. En momentos de estrés, aburrimiento o un disgusto creen que el tabaco podrá calmarles.

Pero el tabaco da justo lo opuesto de todo esto: causa estrés al nivel fisiológico (la nicotina altera el funcionamiento de corazón, pulmones, el sistema nervioso...) y a nivel emotivo porque los ex fumadores que vuelven a fumar se sienten mal por haber fumado otra vez.

  

2) Prepotencia

Algunos fumadores consiguen dejar de fumar pero después de unos meses o años piensan “yo ya controlo el tabaco. Puedo fumar sólo un cigarrillo.” En una ocasión especial cogen un cigarrillo con la prepotencia de que ahora son ellos el amo.

Desafortunadamente esta chulería les hace perder el control y después de ese “sólo” cigarrillo piensan “bueno, hace una hora que he fumado un cigarrillo y no ha pasado nada. Voy a fumar otro y ya está.” De esta manera caen en la trampa del tabaco: la dependencia. Han olvidado que fumar es una obligación: la de encender un cigarro tras otro. ¡Qué levante la mano el fumador que pueda dejar de fumar durante tres semanas y olvidar el tabaco!

3) Bajar la guardia

Está relacionada con la anterior. Mientras que los prepotentes no creen que al fumar aunque sólo un cigarrillo se enganchan, hay aquellos que se dejan llevar por las presiones sociales.

Por ejemplo hay en una reunión de hombres y se reparten puros para festejar algo. Todos cogen el puro y lo encienden hasta que la caja llega a nuestro ex-fumador indeciso. Él duda, la mira, mira a los demás y piensa “bueno, un puro no me va a enganchar. A fin al cabo se trata del cumple de Manuel. No puedo defraudarle.” O si se arma de valor dice con una voz llena de dudas “es que he dejado de fumar, y no se...” Manuel, con la caja de puros, le echa una mirada que el ex-fumador interpreta como “¿pero que clase de hombre eres?”

Así que nuestro ex-fumador indeciso opta por coger el puro y encenderlo, creyendo que un puro no es fumar.

Ahora tienes el conocimiento que te permite evitar las trampas de las recaídas

Si piensas en volver a fumar pregúntate "cómo me comportaría como si nunca hubiera fumado”. Elige una tarea pequeña y concreta y ponla en práctica durante unas semanas. Así entrenas tu mente para ser un no-fumador feliz, alguien a quien ni se le ocurre la idea de poner hojas trituradas del tabaco en un papel, préndelas e inhalar humo toxico.

Recuerda: querías librarte de esta "lacra". Si es así es porque sabes que hay algo en todo esto que no encaja con el placer. ¿Qué placer hay cuando estás enganchado, quieres dejarlo y cuando lo dejas envidias a los fumadores? Y luego cuando recaes y te enganchas otra vez y deseas salir del agujero.

Si pasas por momentos duros en la vida alégrate de que ya no debes sufrir por la atadura del tabaco. Si tienes un disgusto, haz lo que un humano hace: llora, se paciente y pide ayuda (a un amigo o a un profesional).