Arthur Rowshan - Especialista en tabaquismo, experto en hipnosis clínica
Arthur Rowshan
Especialista en tabaquismo
experto en hipnosis clínica

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El artículo del mes
"Me falla la fuerza de voluntad"
Arthur Rowshan. Junio 2007
 
Dejar de Fumar sin fuerza de voluntad
 
La mayoría de los fumadores intentan dejar de fumar con fuerza de voluntad. Al fin y al cabo es lo que se les dice. “Ánimo. Haz un esfuerzo mayor y verás cómo lo consigues.”
 
Los fumadores, convencidos de que la razón por la que no consiguen dejar de fumar es su falta de la fuerza de voluntad, se cruzan con dos grupos de ex-fumadores: aquellos que cuentan que no le costó y los que confiesan lo mal que lo pasaron para desengancharse del tabaco.
 
Además, los profesionales sanitarios subrayan la suma importancia de la fuerza de voluntad a la hora de dejar de fumar. Por lo tanto los fumadores se han convencido de que la clave para dejar el tabaco es una fuerza de voluntad férrea que les permita aguantar los primeros días hasta que olviden el tabaco. Vamos a ver qué es la fuerza de voluntad.
 
La fuerza de voluntad es el esfuerzo empleado para conseguir una cosa. Esta facultad es una combinación de deseo, esfuerzo, determinación y poder. Obviamente la fuerza de voluntad no es un fenómeno fisiológico. Me refiero a que no se trata de tener fuerza física. Por lo tanto no se puede ni emplear ni entrenar como si fuera un músculo. Para levantar un peso necesitamos fuerza muscular. Cuanto más nos entrenamos con pesas pesadas, empleando mayor esfuerzo, mayor será nuestra fuerza física. No podemos evocar la fuerza de voluntad a discreción. La fuerza de voluntad debe funcionar de manera espontánea. En el momento que decidimos emplearla de modo voluntario, de forma paradójica, obstaculizamos su función.
 
El mono blanco
Imagina que tienes un pensamiento en tu mente que te perturba. Como ejemplo escogemos la imagen de un mono blanco. Ahora intenta olvidar esta imagen. Puedes pensar “olvido el mono blanco” o “no quiero pensar en un mono blanco.” ¿Lo has conseguido? Si quieres puedes apartar la vista de la pantalla del ordenador, cerrar los ojos y olvidar o borrar de tu mente el pensamiento del mono blanco. Haz un esfuerzo. Emplea tu fuerza de voluntad. Repite mentalmente “Olvida el mono blanco. Olvida el mono blanco. Olvida el mono blanco.”
 
Como ya te has dado cuenta, cuanto más te esfuerzas en olvidar algo el esfuerzo, en vez de librarte del pensamiento perturbador, lo acentúa. En cuestión de pensamiento o facultades mentales, no siempre un mayor esfuerzo equivale a mayor rendimiento. Por ejemplo, muchos estudiantes tienen dificultad para concentrarse para estudiar. La concentración es el resultado espontáneo de una actividad agradable. Cuando una actividad nos da placer, nos resulta fácil concentrarnos. La concentración parece ocurrir de manera automática. El estudiante que se queja de la falta de concentración, en realidad lo que le ocurre es que el tema de estudio le aburre. El mismo estudiante, cuando ve un programa favorito de televisión, parece estar en un trance hipnótico (máxima concentración).
 
En resumen la fuerza de voluntad no es el mejor método para dejar de fumar. En el momento en el que intentas esforzarte para no pensar en los cigarrillos, estás construyendo tu propia trampa. El esfuerzo de no pensar en algo crea mayor ansia por la misma cosa que quieres olvidar. Permite que la mente subconsciente, este almacén de todos tus recursos internos, te ayude a librarte de la dependencia del tabaco sin la fuerza de voluntad.